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¿Cómo detectar una fuga de gas refrigerante en el aire acondicionado? Síntomas y soluciones

Si tu equipo enfría cada vez menos o directamente ha dejado de hacerlo, es probable que tengas una fuga de gas refrigerante. Detectarla a tiempo puede ahorrarte una recarga innecesaria, evitar que el compresor se dañe por trabajar en vacío y, en muchos casos, resolver la avería con una simple reparación del punto de fuga en vez de sustituir el equipo completo.

 

¿Qué es una fuga de gas refrigerante y por qué se produce?
El gas refrigerante circula por un circuito cerrado y no se consume con el uso: si un aire acondicionado tiene “poco gas”, es porque hay una fuga en algún punto del circuito, casi siempre en las juntas, las conexiones flare de las tuberías de cobre, la válvula de servicio o, con los años, por microporos en el propio serpentín de la unidad exterior o interior.
Las causas más habituales son:

  • Conexiones mal apretadas en la instalación (frecuente en instalaciones económicas o mal ejecutadas).
  • Vibración continua del equipo, que con el tiempo afloja las uniones.
  • Corrosión en el serpentín, sobre todo en unidades exteriores expuestas a ambientes salinos o muy húmedos.
  • Golpes o daños físicos en las tuberías de cobre durante mudanzas, reformas o labores de mantenimiento.

Síntomas de una fuga de gas en el aire acondicionado
No hace falta ser instalador para sospechar que hay una fuga. Estos son los síntomas más frecuentes, tanto si eres un profesional revisando un equipo de un cliente como si eres un particular con el aire acondicionado en casa:

  • El equipo se enfría cada vez menos, aunque el compresor y el ventilador funcionen con normalidad.
  • Se forma hielo o escarcha en la tubería de cobre o en la propia unidad interior, señal de que la presión del gas es demasiado baja.
  • El compresor tarda más en arrancar el frío o hace ciclos cortos, encendiéndose y apagándose con más frecuencia de lo normal.
  • Aumento notable del consumo eléctrico sin que haya cambiado el uso del equipo: el compresor trabaja más para compensar la falta de presión.
  • Ruido silbante o burbujeante cerca de las conexiones o la válvula de servicio, especialmente al arrancar el equipo.
  • Manchas de aceite alrededor de las uniones de cobre: el aceite lubricante viaja junto al gas, así que si hay fuga, suele dejar rastro.

 

Cómo confirmar la fuga antes de actuar
Antes de decidir una solución conviene confirmar el diagnóstico, porque una falta de frío también puede deberse a un filtro sucio o a un problema eléctrico y no a una fuga real.

Comprobación visual y manométrica
Un primer paso, sobre todo para el profesional, es revisar visualmente las conexiones en busca de manchas de aceite y comprobar la presión del circuito con manómetros: una presión claramente por debajo de la especificada por el fabricante para ese gas es el indicio más fiable.

Uso de un detector de fugas
Para localizar el punto exacto, lo más preciso es recurrir a un detector de fugas y vacuómetro (electrónico, ultravioleta o de espuma), que permite señalar con precisión milimétrica dónde escapa el gas sin necesidad de vaciar todo el circuito para probar por descarte.

Soluciones según la gravedad de la fuga
Una vez localizada la fuga, la solución depende de dónde esté y de lo dañada que esté la pieza:

  • Fugas pequeñas en conexiones: en muchos casos basta con volver a apretar o sustituir la conexión flare y aplicar un sellador de fugas para circuitos de refrigeración.
  • Fugas en válvulas de servicio dañadas: la solución pasa por sustituir la válvula de servicio para refrigerante afectada, no por sellarla.
  • Microfugas en el serpentín: si el punto de fuga está en el propio serpentín y la corrosión es extensa, reparar puede no compensar frente a sustituir la unidad, sobre todo en equipos con más de 10-12 años.
  • Recarga de gas: en cualquiera de los casos anteriores, una vez reparada la fuga hay que hacer vacío en el circuito con un equipo de recuperación y vacío, y recargarlo con el gas refrigerante correspondiente al modelo del equipo (R32, R410A, R290, etc.), nunca con uno distinto. Te recomendamos repasar las diferencias entre gases en nuestro artículo sobre qué es el gas refrigerante R32.

 

¿Reparar la fuga o cambiar el equipo?
Como norma general, si el aire acondicionado tiene menos de 8-10 años y la fuga está en una conexión o en una pieza accesible (válvula, tubería), la reparación suele ser la opción más rentable, y tu instalador encontrará todos los repuestos y accesorios para aire acondicionado que necesita para llevarla a cabo. Si, en cambio, la fuga está en el serpentín interno con corrosión avanzada, o el equipo ya ha tenido varias averías de refrigerante, conviene que valores con tu instalador si compensa seguir invirtiendo en repuestos o es mejor sustituir la unidad completa.


En cualquier caso, manipular gas refrigerante y soldar circuitos a presión requiere herramientas específicas y, en instalaciones profesionales, certificación para el manejo de gases fluorados: esta es una intervención que debe quedar siempre en manos de un técnico cualificado.