¿Cuánto dura un sistema de calefacción?
En REMLE te explicamos cuántos años puede durar tu sistema, los factores que influyen en su vida útil y cómo saber si ha llegado el momento de un cambio. Si te estás haciendo estas preguntas, estás en el lugar correcto.
Nadie quiere verse en la situación de que una caldera te deje tirado en pleno invierno, y mucho menos hacerte pagar de más en la factura.
La duración de un sistema de calefacción depende de muchos factores: el tipo de sistema (caldera, bomba de calor, suelo radiante…), el combustible, la calidad de los componentes, el mantenimiento y las condiciones ambientales. Estos son los rangos de vida útil más habituales según el tipo de sistema:
| Tipo de sistema | Vida útil estimada promedio* |
|---|---|
| Caldera de gas de condensación | 15‑20 años si se cuida bien |
| Caldera a gas no condensación / atmosférica | 10‑15 años |
| Caldera eléctrica | 10‑15 años (puede ser más si los elementos son de calidad) |
| Caldera de gasóleo | 12‑18 años aproximadamente |
| Bombas de calor | 15‑20 años con mantenimiento adecuado |
|
Suelo radiante / circuito hidráulico asociado |
El circuito puede durar mucho más, lo que suele envejecer antes es la fuente de calor (la caldera, bomba, unidad exterior…) |
*Estos rangos son estimaciones basadas en experiencias típicas. Un sistema bien mantenido puede superar los rangos; uno descuidado puede quedarse corto.
¿Cuál es la vida útil de una caldera?
Hablemos ahora de calderas:
- Una caldera de condensación bien instalada y mantenida puede durar fácilmente 15‑20 años, incluso más si la calidad del equipo es alta y se le da un buen servicio.
- Para calderas más sencillas o de tecnologías antiguas (no condensación, atmosféricas, con quemadores menos eficientes), la duración puede estar entre 10 y 15 años.
- Hay casos excepcionales: calderas que llegan a los 25‑30 años si todos los elementos acompañan: buen diseño, buen uso, buen mantenimiento. Pero no es lo habitual.
Los factores clave que aceleran o retrasan el envejecimiento son:
- Instalación correcta: que esté bien dimensionada, con juntas bien selladas, sin fugas, con sistemas de evacuación del humo/escapes adecuados.
- Mantenimiento regular: limpiezas, revisiones de combustión, control de presiones, comprobar que no haya sarros o depósitos.
- Condiciones de uso: frecuencia de encendido, variaciones térmicas, calidad del agua, corrosión, agresividad química, calidad del combustible si lo hay.
- Entorno: humedad, ambiente salino, exposición a factores ambientales extremos pueden acortar la vida útil.
¿Cuándo es recomendable cambiar la caldera?
No hay un plazo fijo. Pero sí hay señales y criterios que indican que ya conviene reemplazarla en lugar de seguir reparando:
- Frecuencia de averías. Si ya tienes que reparar con mucha frecuencia. Cada reparación genera un coste acumulado que puede superar lo que costaría una caldera nueva más eficiente.
- Eficiencia energética baja. Las calderas modernas, sobre todo las de condensación, tienen mejores rendimientos. Una caldera vieja consume más combustible o energía eléctrica por unidad de calor generado. Si tu factura de gas o electricidad sube mucho, puede que la vieja caldera esté penalizándote.
- Costes de mantenimiento elevados. Cuando los repuestos empiezan a escasear, cuando hay corrosión, soldaduras, piezas que ya no se fabrican fácilmente, etc. Recuerda que en nuestra web tenemos los recambios para calefacción que necesitas.
- Seguridad. Si hay riesgo de fugas de gas, de humo, problemas con la evacuación, cámaras de combustión defectuosas, peligro de explosión o intoxicación, etc.
- Normativas y subvenciones. Cada vez más las normativas exigen equipos más eficientes, emisiones más bajas. En algunos lugares ya no se permite instalar equipos obsoletos. Además, pueden existir ayudas o subvenciones para renovar equipos antiguos. Cambiar la caldera puede permitir acogerse a ellas.
- Vida estimada alcanzada o casi alcanzada. Si una caldera está dentro del rango superior de vida útil y muestras de desgaste empiezan a aparecer (ruidos extraños, pérdidas de rendimiento, mayor consumo energético, corrosión, etc.), es buena idea planificar el cambio.
Conocer la vida útil de una caldera y del sistema de calefacción completo no solo ayuda a evitar imprevistos, sino también a ahorrar a largo plazo. En REMLE te ayudamos a tomar decisiones más inteligentes sobre cuándo reparar, cuándo mantener y cuándo renovar.